La primera vez que Pepe Habichuela ganó dinero con la guitarra fue subiendo las cuestas del Sacromonte con el instrumento a cuestas, a buscarse unas perras en las zambras de las cuevas. Tenía pocos años y una tía, Marina la Habichuela, que lo metió allí junto a sus hermanos Juan y Luis. La última vez que se le vio en un escenario fue en el verano de 2024, ya enfermo, en los homenajes que le hicieron en Madrid y en Pamplona. Entre una cosa y otra caben sesenta años, treinta de ellos detrás de la voz de Enrique Morente, y una guitarra flamenca que acabó sonando con una orquesta de cuerda india y con el contrabajo de un músico de jazz estadounidense.
José Antonio Carmona Carmona murió el martes 4 de agosto de 2026 en Madrid, a los 82 años, de una enfermedad pulmonar. Fue enterrado en Granada.
El apellido que era un oficio
Los Habichuela no son una familia con un guitarrista: son una familia de guitarristas. El apodo lo puso en circulación su abuelo, Habichuela el Viejo; siguió con su padre, José Carmona; y de los hermanos —Juan, Carlos y Luis— salieron tres tocaores más. Pepe fue nieto, hijo, hermano, padre y tío de flamencos, que es una manera exacta de decir que no eligió el oficio: nació dentro.
De aquellos primeros años contaba él mismo, en Revista La Flamenca: «A finales de los 50, me subí al Sacromonte, a las cuevas, a tocar, escuchar, aprender y disfrutar de todo lo que había en aquellos tiempos. Estuve allí hasta el 62». No hay academia en esa frase. Hay un barrio, unas cuevas y un chaval escuchando.
La llamada de su hermano
El salto llegó en 1964 y llegó por teléfono. Juan, el mayor, tenía plaza en el tablao madrileño Torres Bermejas y se iba de gira internacional; llamó a Granada para que su hermano ocupara su sitio. Pepe se plantó en Madrid con veinte años y debutó allí.
Torres Bermejas en los sesenta era, más que un trabajo, una universidad sin matrícula. Por aquel escenario pasaban Manolo Caracol, Terremoto, La Paquera, Juanito Valderrama, Pepe Marchena, el Güito, Mario Maya y un gaditano jovencísimo llamado Camarón de la Isla. Habichuela lo resumió así: «aprendías solo de hablar con ellos». Allí conoció también a Amparo Bengala, bailaora del tablao, con la que se casó.
De aquel tablao salió, además, un rasgo técnico que lo acompañó siempre. Tocar sin amplificación en salas grandes y ruidosas obliga a sacarle volumen a la caja, y de ahí nació el rasgueo poderoso que se le reconocía a la primera. Lo curioso es que ese mismo hombre de mano contundente fuera, según todos los que lo trataron, el más suave acompañando.
Treinta años detrás de Enrique Morente
En algún momento de los años setenta hizo algo que en su gremio no se hacía: dejó el sueldo fijo del tablao para encerrarse a trabajar con un cantaor granadino que todavía no era Enrique Morente. Fueron meses sin ingresos, sostenidos por el sueldo de bailaora de su mujer. De ahí salieron, en 1977, dos discos: Homenaje a don Antonio Chacón y Despegando.
Aquella apuesta fundó una de las parejas decisivas del flamenco del siglo XX. Morente puso la voz y la insolencia; Habichuela, el suelo. Siguieron grabando —Negra, si tú supieras, en 1992— y él lo acompañó en los escenarios casi hasta su muerte, en 2010. Cuando Morente murió, Habichuela lo dijo en tres palabras: «He perdido a un hermano, a un poeta inigualable y a un músico único».

BIO
¿Dónde nació?
Granada (Andalucía), 1944. Nombre real: José Antonio Carmona Carmona
Familia
Nieto de Habichuela el Viejo, que dio el apodo a la saga, e hijo del guitarrista José Carmona
Hermanos: Juan (1933-2016), Carlos y Luis, los tres guitarristas
Casado con la bailaora Amparo Bengala
Padre de Josemi Carmona, de Ketama; tío de Antonio Carmona y de Juan José Carmona «El Camborio»
Nacimiento – muerte
1944, Granada
4 de agosto de 2026, Madrid (enfermedad pulmonar). Enterrado en Granada
Cómo sonaba su guitarra
Casi todo el flamenco que se recuerda se recuerda por el que canta o por el que baila. El acompañamiento es el oficio invisible: hay que sostener sin tapar, respirar con el cantaor, no adelantarse, saber que el aplauso no es para uno. Habichuela hizo eso durante medio siglo y quienes lo vivieron desde el otro lado del escenario lo cuentan siempre igual.
«Era todo dulzura. Su toque no era agresivo. Tocaba muy dulce, muy bonito, dejando al cantaor que cantara». El guitarrista Curro, sobre su forma de acompañar.
«Como artista era distinto, todo corazón. No ha sido un músico de partitura, pero tenía la música dentro». El cantaor Jaime Heredia «El Parrón».
«No ha sido un músico de partitura» no es un reproche: es la descripción de una escuela entera. Habichuela pertenecía a la generación —la de Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar— que reescribió lo que podía hacerse con seis cuerdas sin haber leído nunca un pentagrama.
La guitarra que se fue a la India y volvió con el jazz
Su carrera en solitario empezó tarde y sin prisa. A Mandeli, editado por Nuevos Medios, fue el primer disco con su nombre solo en la portada; Habichuela en rama es el que suele citarse como el suyo mayor. Pero lo que lo puso en otro mapa fue Yerbagüena (2001), grabado con The Bollywood Strings: guitarra flamenca y cuerda clásica india tocando juntas, sin que ninguna de las dos hiciera de decorado de la otra. Nadie había llevado el instrumento tan lejos, y no en sentido figurado.
Por el camino tocó con el trompetista Don Cherry y con el bajista Jaco Pastorius. Y en Hands se juntó con el contrabajista de jazz Dave Holland, con quien giró por los festivales europeos. Todo eso lo hizo un hombre que seguía definiéndose, ante todo, como guitarrista de acompañamiento.
Discografía esencial
- Homenaje a don Antonio Chacón (1977), con Enrique Morente
- Despegando (1977), con Enrique Morente
- A Mandeli, su primer disco en solitario (Nuevos Medios)
- Negra, si tú supieras (1992), con Enrique Morente
- Habichuela en rama
- Yerbagüena (2001), con The Bollywood Strings
- Hands, con Dave Holland
La saga siguió sin él
Su hijo Josemi Carmona y sus sobrinos Antonio Carmona y Juan José Carmona «El Camborio» montaron Ketama, el grupo que en los ochenta y noventa metió el flamenco en casas donde no se escuchaba flamenco. Él, mientras tanto, seguía haciendo lo de siempre: acompañar. A Marina Heredia, a Estrella Morente, a Rocío Márquez. A los hijos de sus compañeros.
Reconocimientos
Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que le entregó el ministro José Guirao, y en febrero de 2026, seis meses antes de morir, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. El Festival Flamenco On Fire de Pamplona, en el que tocaba desde 2014, lo nombró embajador perpetuo; en 2020, en plena pandemia, tocó desde el balcón del ayuntamiento de la ciudad junto a Kiki Morente.
El día de su muerte, el presidente del Gobierno lo despidió en una frase: «Se apaga la guitarra de Pepe Habichuela, pero su música seguirá sonando».
Su legado
Es difícil medir a un guitarrista de acompañamiento, porque su obra está firmada por otros. Está en los discos de Morente, en los cantes de Marina Heredia, en la seguiriya que le tocó a un cantaor cincuenta y ocho años más joven cuando ya casi no salía de casa. Está también, y esto sí es medible, en un apellido que hoy siguen llevando encima tres generaciones de músicos.
Los últimos años los pasó enfermo y retirado. No dejó una despedida de los escenarios, ni un disco testamento, ni unas memorias. Dejó el sonido de una guitarra debajo de muchísimas voces. Para un tocaor de acompañamiento, no hay mejor epitafio.
Pepe Habichuela en ALL FLAMENCO
En nuestro catálogo hay nueve vídeos en los que aparece, todos de producción propia. Tres son de la misma noche —Honores a la Cañeta de Málaga, Teatro Cervantes, 2022—, y fueron de las últimas veces que se le grabó tocando. Su taranta a guitarra sola la hemos abierto: cuatro minutos y treinta y nueve segundos de un hombre de setenta y ocho años solo en un escenario vacío.
Disfruta de esta interpretación de Pepe Habichuela en nuestro canal de YouTube
Taranta a guitarra sola. «Honores a la Cañeta de Málaga», Teatro Cervantes, 2022. Producción propia de ALL FLAMENCO.








