Primera parte de la biografía de Antonio Mairena como homenaje a su figura 40 años después de su muerte. Fue un grande del cante y un investigador crucial del flamenco puro, de formas y estilos que podrían haber desaparecida sin sus aportaciones. El mairenismo continúa su labor, no sin críticas y oposición.  

Antonio Mairena. Foto: Ayto. Mairena

Antonio Mairena. Foto: Ayto. Mairena

Antonio Mairena Cante

BIO

Nacimiento-muerte

Mairena de Alcor
(Sevilla) 7-11-1909. El artista explicó que, en realidad, nació el día 5. 

Sevilla, 5-11-1983 (ataque al corazón)

Padres y hermanos

Padres: Rafael Cruz Vargas y Aurora García Heredia

Hermanos: Curro, Juan Mairena, Manuel, Angelita, Águila, Rosario y María Josefa.

Antonio Mairena, cuyo nombre real era Antonio Cruz García, nació un 7 de septiembre de 1909 en la localidad sevillana de Mairena de Alcor. Ese mismo año, también en Sevilla, llegaba al mundo Manolo Caracol, Cosas de la vida, los dos estarían ligados por siempre.

De familia gitana, su madre era una estupenda bailaora, sobre todo, por tangos, como señalaría años después el mismo Antonio. Su padre, también gran amante del flamenco, llevaría al cantaor por saraos y fiestas que le brindarían la oportunidad de aprender de grandes artistas del momento. Uno de ellos fue el cantaor Manuel Torre (El Niño de Jerez, alabado por Lorca). Este jerezano se convertiría en su principal referencia de por vida. 

El jerezano Manuel Torre era un cantaor de esos que llegan al alma, muy punzante, un gitano que expresó el dolor como nadie. Sus seguiriyas son icónicas, al igual que su inconstancia. Para algunos expertos, sobrevalorado; para otros, entre los mejores de la historia.

Una infancia que marcó su personalidad

Los antepasados de Antonio eran de Utrera, llegando a Mairena buscando mejores oportunidades. Rafel, su padre, era herrero. La fragua en la que trabajaba sería la segunda casa de un jovencito Antonio robando parte de su infancia. Siendo el mayor de seis hermanos, era costumbre además de necesidad.  

El lado positivo fue que compartió con su padre ese amor por el flamenco. Antonio le acompañaba a fiestas y saraos de Sevilla y escuchaba atentamente a los cantaores, absorbiendo como una esponja sus formas y sonidos. Además, el cabeza de familia de los Mairena era muy amigo de figuras como Manuel Torre o Joaquín el de la Paula. Y estos cantaores serían sus primeros maestros sin habérselo propuesto.   

Pero lo que más le dolía al cantaor fue el no haber podido estudiar. En sus memorias, explicaría que fue a la escuela apenas tres años y de manera intermitente. Quiso corregir esa carencia a lo largo de su vida, y fue, no solo autodidacta, sino un alumno muy entregado cuando podía pagarse clases nocturnas. 

Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena.

Casa del Arte Flamenco Antonio Mairena.

Antonio Mairena decide su camino

Mairena escribió sus memorias y, por ello, podemos conocer algunos de sus sentimientos durante su dura infancia. Sintió en sus carnes la dureza con la que afrontaba el pueblo gitano su marginación y pobreza. Y cómo ello se expresaba en cantes que escuchaba atentamente mientras martilleaba en la herrería del padre.  

Y recuerda ese momento en que decidió su destino, allá por el año 20. En fiestas, actuó el famoso bailaor Faíco. Antonio, desde las rodillas de su madre, sintió el impulso de soltarse por un tango, uno de Pastora Imperio. Faíco se mostró emocionado con el arte del pequeño, que fue toda una sorpresa hasta para sus padres.  

La suerte estaba echada y aquel niño ya no querría hacer otra cosa que cantar.

Primer concurso

A pesar de las ganas, la falta de dinero le dejó sin actuar en el emblemático Concurso de Granada de 1922. También es cierto que, para su padre, los 12 años de Antonio no eran adecuados para presentarse. En ese certamen, Manolo Caracol sí participó y ganó junto a El Tenazas.

Mientras, el «de Mairena» se subiría a su primer tablao animado por su padre en 1923. Fue en Carmona y el local se llamaba Casa del Moro. Fue su bautizo profesional.

En 1924, ya con 14, sí pudo acudir a la Feria de Alcalá de Guadaíra para competir por el primer puesto. Lo consiguió por seguiriya y soleá, y obtuvo 20 duros de premio. Joaquín el de la Paula era parte del jurado y entregó gustosamente el dinero a aquel chiquillo al que llamaba Niño de Rafael. El apodo «de Mairena» se lo puso Manuel Torre y, en ese concurso, ganó Manuel. 

Grandes frases

«(De Manuel Torre dice…): » Me enamoré de su forma de sonar, de su eco, de su manera de cantar», en Revista Triunfo. 

Grandes frases

«El cante jondo no existe. Solo hay dos estilos: cante gitano y cante flamenco. El flamenco es una mezcla de gitano y folklore andaluz». Al flamencólogo Juan de la Plata. 

Grandes frases

«Mi padre era muy aficionado, pero no cantaba absolutamente nada». En Confesiones de Antonio Mairena. 

Finales de los años 20, empieza a investigar

Como muchos otros aspirantes, Mairena comenzó actuando para amigos y familiares, y continuó por tabernas y ventas no muy modélicas. También se puso al frente de un bar en Carmona.

La muerte de su madre en 1928 le dejó desolado. Su padre rehízo su vida y él se llevó a sus dos hermanas y a su abuela materna, a la que estaba muy unido, a vivir en con él.

Mil novecientes veintiocho también supone sus primeros pasos en la indagadación de cantes antiguos. Sería a través de un pariente, Diego el de Brenes; el objeto de estudio, el flamenco jondo de El Nitri, bastante desconocido, a pesar de la rivalidad con Franconetti que tanto dio que hablar. 

Ese inicio investigador lo alimentaría con sus contactos con artistas gitanos que, como él, deambulaban entre locales y óperas flamencas buscándose la vida. Examinaba formas olvidadas o a punto de desaparecer de aquellos cantaores. Pasó también por locales más lujosos y de mayor prestigio, como el Kursal Internacional de Sevilla, acompañado al toque por Javier Molina. Pero no cuajaba en ninguno. 

Él tenía muy poco o nada de éxito en esos escenarios. Su estilo profundo y tradicional no era del gusto del público, que prefería los llamados cantes bonitos, mucho más ligeros. Más de fandangos que de seguiriyas.

Organizó un concurso de cante por encargo de una hermandad de Mairena, llevándose a Manuel Torre con él. Tras la actuación de este, Mairena, que debía ser el siguiente, dijo: «Distinguido público: Después de la actuación de Manuel Torre, es imposible volver a cantar… El espectáculo ha terminado”. Era el año 1930. 

Feria de Mairena de Alcor, razón de mucha migración gitana.

Feria de Mairena de Alcor, razón de mucha migración gitana.

Casa de Mairena en Carmona. Fuente: Mayrena web

Casa de Mairena en Carmona. Fuente: Mayrena web

Antonio se hace grande por saetas

En la Semana Santa de 1933, tuvo una magnífica oportunidad de despuntar. Le propusieron sustituir a El Gloria en la Tertulia Sevillana, dirigida por Juan Belmonte y Rafael El Gallo. Como era Semana Santa, su cante fue por saetas. Las bordó. Fue llevado a hombros y cuentan que hasta los cofrades de la procesión del Cristo de los Gitanos pararon a escucharle, lo que acabó con una buena multa para los pobres costaleros. Dejó de ser el Niño de Rafael para ser Antonio Mairena. 

Todo parecía ponerse de cara. A Carmen Amaya la conoce en una fiesta. La bailaora ya había oído hablar de él y quiso escucharle personalmente. Rendida al cante del «de Mairena», le invitó a participar en María de la O, la película que estaba rodando. De esta experiencia surgieron más posibilidades de colaboración, pero quedaron empañadas por el estallido de la Guerra Civil. Carmen se exilió a EE.UU. y Antonio no pudo seguirla. Debía quedarse a ayudar a su familia. A pesar de ese trabajo breve, la bailaora y el cantaor se hicieron buenos amigos, y años después se volverían a ver.  

No hay acuerdo ente sus biográfos sobre si Antonio cumplió o no con el servicio militar, pero lo que sí era conocido es su filiación republicana. Ello le obligó a esconderse un tiempo, para más tarde doblegarse ante las autoridades nacionales que tomaron Sevilla, cantando a políticos fascistas con amenzas a punta de pistola.

 Antonio Mairena también cantó «ligero»

Mientras grandes figuras de la época actuaban con un estilo más comercial (Manolo Caracol, Valderrama e incluso la Niña de los Peines), él seguiría «dando tumbos», como escribió en sus memorias. Un día antes de estallar la contienda civil en España, actuó con el guitarrista Melchor de Marchena en una función bené´fica celebrada en la tierra de Antonio. 

Fue algo puntual, pero tuvo que cantar algún estilo de los que criticaba. Es más, lo haría en sus primeras cuatro grabaciones de pizarra a principios de los 40 por «consejo» de la casa de discos (La Voz de Mi Amo), dejando de lado los cantes jondos que él llevaba bajo el brazo. Aquella experiencia le alejó un tiempo del mundo discográfico hasta que Columbia le ofreció grabar «a su manera».   

Los tablaos fueron el remate

Los años 50 fueron el boom de los tablaos. Algunos artistas, como Bernarda de Utrera, Chocolate o Fosforito, evitaban los que tenían un público menos entendido y apostaban por su flamenco más ortodoxo aunque fuera en sitios pequeños.  

Mientras intentaba defender el cante gitano y jondo, pasaría por la compañía de Juanita Reina, por la de la bailaora Pilar López y por la venta de Pastora Imperio, La Capitana (en Madrid). Con Pastora forjó una relación de mutua confianza justo cuando Mairena acababa de perder a su abuela, casi una madre para él.

Actuaría en el tablao Villa Rosa y en el cabaret Samba, otra vez de escenario en escenario. Y, justo entonces, vuelve Carmen Amaya del extranjero. Corría el año 1949 y la bailaora le contrató para su compañía en el espectáculo del Teatro Fuencarral. Otra vez, la mala suerte o el destino intervino para que Amaya tuviera que atender asuntos familiares. Fue, de nuevo, una relación breve. 

Para Mairena, Carmen Amaya era la bailaora por excelencia. La admiraba y, a su muerte (1963), tuvo unas rotundas palabras para la catalana: «Ha sido el genio más grande que ha dado el baile». 

Sobre 1950, con la compañía de Teresa y Luisillo, viajaría por Europa y África, además de grabar un par de discos más. Cuando conoce a Antonio el Bailarín a través de Valderrama, las cosas cambiaron drásticamente lara Mairena.   

Aunque, justamente, ese encuentro se produjo cuando el cantaor ya había expresado su malestar ante el hecho de que el cante se hubiese sometido al baile. Ello no fue un obstáculo para acompañar a El Bailarín durante 10 años por el mundo.

Ir en el cartel del bailaor flamenco más famoso del planeta le dio el espaldarazo definitivo para consagrarse como cantaor. La Llave del Cante al mejor cantaor estaba por llegar…

Niño Mairena. Primeras grabaciones.
Cantiñas de Cádiz

Un 5 de septiembre de 1983, Antonio Mairena nos decía adiós; dos días después, hubiera celebrado su cumpleaños. Primera parte de su biografía.

Cantiña de Cádiz. 1955

por Antonio Mairena al cante, con Manuel Morao al toque | De Archive.org