Madrid, 1973. A Paco de Lucía le faltaban minutos para cerrar un disco y se puso a improvisar sobre una rumba en el estudio. Salió en cuatro tomas. La llamó «Entre dos aguas» y la metió de relleno en «Fuente y caudal», un álbum que al publicarse no vendió casi nada y que estuvo a punto de quedarse descatalogado a los pocos meses.
Fue su representante de entonces, Jesús Quintero, quien insistió en sacar aquella rumba como sencillo y quien movió a periodistas —Moncho Alpuente, Carlos Tena, Gonzalo García Pelayo— para que sonara en Radio Nacional y en Televisión Española. El single salió en octubre de 1974. Estuvo veintidós semanas en lo alto de las listas, superó las 300.000 copias y en 1976 le dieron el disco de oro. Un guitarrista flamenco era, de pronto, el artista más vendido de España.
De ese malentendido —un tema de relleno convertido en himno— arranca todo lo demás. Porque lo que Paco de Lucía hizo con el flamenco a partir de ahí no fue popularizarlo: fue rehacerlo por dentro.
El niño al que la guitarra le quitó la infancia
Francisco Sánchez Gómez nació en Algeciras (Cádiz) el 21 de diciembre de 1947, el menor de cinco hermanos de una casa pobre del Campo de Gibraltar. Su padre, Antonio Sánchez Pecino, era guitarrista y por la zona lo conocían como «el Gitano Rubio». Su madre, Lucía Gomes Gonçalves, era portuguesa. De ella viene el nombre: en la calle no era Francisco, era «Paco, el de Lucía». Y así se quedó para siempre. Le dedicaría un disco entero, «Luzía», en 1998.
Cogió una guitarra a los seis años. A los nueve, la penuria de la casa convirtió aquello en un oficio: horas y horas de estudio diario, muchas más de las que ningún niño elegiría. Es la parte de la leyenda que suele contarse como épica y que él contaba como lo que fue —una infancia entregada a un instrumento— pero también como la razón de que a los quince años ya pudiera vivir de tocar.
Madrid, América y el consejo que le cambió el rumbo
La familia se mudó a Madrid buscando una vida mejor. Paco tenía quince años y entró en la compañía del bailarín José Greco, con la que se pasó meses recorriendo América. En aquel viaje conoció a Sabicas, el guitarrista navarro exiliado que había internacionalizado el flamenco antes que nadie, y Sabicas le dijo lo único que necesitaba oír: que dejara de tocar como Niño Ricardo y se buscara la vida por su cuenta.
Le hizo caso, aunque tardó. En 1964 grabó su primer disco firmando ya como Paco de Lucía —todavía alternaba el nombre con el de Paco de Algeciras— y empezó a acompañar al cante a figuras como Fosforito o El Lebrijano. En 1967 publicó «La fabulosa guitarra de Paco de Lucía», su primer éxito de verdad: en él todavía se oye a Niño Ricardo, pero ya asoma otra cosa. En 1969, con «Fantasía flamenca», esa otra cosa ya tiene nombre propio. Paco tenía veintidós años.

18 de febrero de 1975: la pierna cruzada en el Teatro Real
El Teatro Real de Madrid era el templo de la música clásica en España y ningún artista flamenco había tocado allí. Paco de Lucía lo hizo el 18 de febrero de 1975, acompañado por su hermano Ramón de Algeciras, ante un teatro lleno. De aquella noche salió su primer disco en directo, «En vivo desde el Teatro Real», con ocho palos —alegrías, tarantas, granaínas, zapateado, soleá, fandangos, guajiras y rumba— que resumían su carrera hasta ahí.
El concierto fue polémico por dos motivos, y el segundo ha durado más que el primero. El primero, que un flamenco tocara en el Real. El segundo, que se sentó con la pierna cruzada, apoyando la guitarra encima, en lugar de hacerlo a la manera tradicional. Aquella postura le daba alcance para encadenar acordes en menos compases. Hoy es como se sienta a tocar medio mundo.
Camarón, o la década en que el flamenco se partió en dos
Se conocieron a principios de los sesenta, en las juergas de Torres Bermejas, donde Camarón de la Isla cantaba por mucho menos de lo que valía. Trabajaron juntos entre 1969 y 1979, grabaron nueve discos y se hicieron amigos íntimos. Aquellas portadas llevaban el «con la colaboración especial de Paco de Lucía» tan de la época, y dentro había un flamenco que era a la vez el más ortodoxo y el más nuevo que se estaba haciendo. Llegaron a inventarse un palo, la canastera.
La relación se rompió después por cuestiones de derechos, por la vida de Camarón y en parte por el papel del padre de Paco, que controlaba la producción de aquellos discos. Se recompuso a ratos y acabó rompiéndose del todo. Lo que no se rompió fue la admiración: en la semblanza que le dedica el Ministerio de Cultura, Paco lo explica así.
Yo nunca quería ser concertista, porque lo que me ha gustado desde que era niño era cantar; me escondí detrás de la guitarra. Soy un cantaor frustrado.
BIO
Nombre y nacimiento
Francisco Sánchez Gómez, «Paco de Lucía».
Algeciras (Cádiz), 21 de diciembre de 1947. El menor de cinco hermanos.
El apodo viene de su madre: en la calle era «Paco, el de Lucía».
Familia flamenca
Padre: Antonio Sánchez Pecino, guitarrista, «el Gitano Rubio».
Madre: Lucía Gomes Gonçalves, portuguesa.
Hermanos: Ramón de Algeciras (guitarra) y Pepe de Lucía (cante), los dos en su sexteto.
Discos que marcan el camino
La fabulosa guitarra de Paco de Lucía (1967), el primer éxito.
Fuente y caudal (1973), con «Entre dos aguas».
Friday Night in San Francisco (1981), con McLaughlin y Di Meola.
Luzía (1998), dedicado a su madre.
Canción andaluza (2014), el último que terminó.
Saturday Night in San Francisco (2022), publicado ocho años después de morir.
Premios
Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba (1968).
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1992).
Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2004).
Doctor honoris causa por Berklee College of Music (8 de mayo de 2010).
Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, a título póstumo (2014).
Muerte
Playa del Carmen (Quintana Roo, México), 25 de febrero de 2014, a los sesenta y seis años.
El sexteto, o cómo meter una flauta en el flamenco
En 1981 montó el Sexteto de Paco de Lucía y con él se inventó lo que hoy damos por sentado: el grupo flamenco moderno. Dos guitarras —la suya y la de Ramón de Algeciras—, su hermano Pepe de Lucía al cante, Jorge Pardo a la flauta y el saxo, Carles Benavent al bajo eléctrico y Rubem Dantas a la percusión. En el flamenco de entonces, aquello no tenía precedente ninguno. (La Fundación Princesa de Asturias fecha el sexteto en 1981; otras biografías lo adelantan a 1980, cuando ya tocaba con esa formación sin nombre fijo.)
Fue Dantas quien trajo de Perú el instrumento que más ha cambiado el sonido del género desde entonces: el cajón. Hoy no se entiende un cuadro flamenco sin él, y no llevaba aquí ni cincuenta años. En ALL FLAMENCO puedes ver a Jorge Pardo, aquel flautista, contando su propio viaje en «Trance», y a la Camerata Flamenco Project explicando por dónde entra ese lenguaje en la música de cámara.
«Friday Night», el millón de copias y una noche que tardó cuarenta años en salir
Su otra puerta fue el jazz, y la abrió pronto: en 1967 ya había grabado con el saxofonista Pedro Iturralde. Pero el salto fue en 1980, en San Francisco, con los guitarristas John McLaughlin y Al Di Meola. De aquellas noches salió «Friday Night in San Francisco», que según la Fundación Princesa de Asturias superó el millón de copias, una cifra inimaginable para alguien que venía del flamenco.
Y hay un epílogo que casi nadie esperaba: la grabación de la noche siguiente se quedó guardada cuarenta y dos años y se publicó en 2022 como «Saturday Night in San Francisco». Ocho años después de su muerte, Paco de Lucía seguía sacando discos. Sus discos, uno a uno, están en la web de su Fundación.

Aranjuez, Asturias y un doctorado en Boston
Nunca dejó el flamenco de raíz mientras hacía todo lo demás, y esa es la clave de que no se le acusara nunca de haberse ido. En 1991 grabó el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo con una lectura tan personal que quedó como una de las referencias de la obra. En 1992 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; en 2004, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, cuyo jurado lo definió como un músico que había trascendido fronteras y estilos hasta convertirse en un músico de dimensión universal.
Y el 8 de mayo de 2010, el Berklee College of Music de Boston lo invistió doctor honoris causa ante seis mil personas. Era el primer autor español que lo recibía, en una lista que empieza en Duke Ellington.
Playa del Carmen
Paco de Lucía murió el 25 de febrero de 2014, a los sesenta y seis años, en Playa del Carmen, el pueblo del Caribe mexicano donde pasaba temporadas largas de descanso. Aquel mismo año, el Gobierno español le concedió a título póstumo la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, que se entregó el 4 de noviembre en la Biblioteca Nacional.
Lo que dejó, que se sigue oyendo todos los días
Es fácil resumir a Paco de Lucía en la velocidad y equivocarse del todo. Lo que hizo fue otra cosa: le amplió la armonía al flamenco, le metió instrumentos que no tenía —el bajo eléctrico, el bongó, la flauta, el cajón—, lo sacó del tablao y lo puso en los auditorios. Y lo hizo sin romperle la estructura ni el compás, que es lo difícil. Él lo contaba con una imagen que lo explica mejor que cualquier análisis: tocaba «con una mano agarrado a la tradición y con la otra rascando, buscando».
Se oye cada vez que un guitarrista se sienta con la pierna cruzada, cada vez que suena un cajón en un cuadro, y se oye literalmente en nuestro catálogo: «Entre dos aguas» tocada por Santiago Lara en el Festival de Jerez, dentro de su espectáculo «La Guitarra en el Tiempo», o el «Cepa andaluza» del Maureen Choi Quartet, donde la rumba de relleno acaba en manos de un violín de jazz.
La Fundación, en el mismo escenario del 75
El 24 de septiembre de 2021, la familia presentó la Fundación Paco de Lucía en la sala Falla del Teatro Real: el mismo teatro donde él había abierto la puerta cuarenta y seis años antes. La preside su viuda, Gabriela Canseco; su hermano Pepe de Lucía es patrono honorífico y en el patronato están sus hijos junto a Sara Baras, Alejandro Sanz o Javier Limón. El objetivo declarado es cuidar el legado y seguir con lo que él quería: darle al flamenco el sitio que, decía, todavía no tiene.

Dónde ver a Paco de Lucía en ALL FLAMENCO
En el catálogo está «Paco de Lucía. La Búsqueda», el documental de hora y media que recorre su vida con entrevistas grabadas entre 2010 y 2014, y en el que él mismo cuenta la mayor parte. Al lado, dos que explican de dónde venía y adónde fue: «El Fabuloso Sabicas», sobre el guitarrista que le dijo que se buscara su propio camino, y «Trance», sobre Jorge Pardo, el flautista de su sexteto. Todo lo suyo, reunido en su ficha de artista.
Y si te interesa el mundo del que salió, el reportaje sobre la exposición «Sagas Flamencas», del fotógrafo Pepe Lamarca, retrata las familias del flamenco: esas casas donde el oficio se hereda igual que se heredó en la suya.






