José Menese: el cantaor que cantó contra Franco

11 de octubre de 2023

Un pintor comunista lo oyó cantar en el bar de su pueblo y Mairena lo presentó en Osuna en 1959. De ahí salió un cantaor ortodoxo hasta el hueso que pasó más de quince años cantándole a la cara al franquismo.
José Menese cantando con los ojos cerrados sobre fondo negro

Un pintor entró en el bar Central de La Puebla de Cazalla y oyó cantar al hijo del zapatero. El pintor era Francisco Moreno Galván, comunista, del mismo pueblo, y lo animó a dedicarse al cante. La carta que le abrió la puerta de Antonio Mairena se la dio otro: Manuel Orellana Rivero, que había hecho la mili con el maestro.

Mairena, que era la máxima autoridad del cante ortodoxo, lo escuchó y lo presentó él mismo en el Cine Carretería de Osuna, en 1959. De esa pinza improbable —un pintor de izquierdas y el guardián de la pureza— salió José Menese: un cantaor que no se movió un milímetro de la ortodoxia y que, a la vez, se pasó más de quince años cantándole a la cara al franquismo.

El hijo del zapatero

José Menese Scott nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla) el 3 de diciembre de 1942, cuarto de nueve hermanos. Su padre era zapatero y en la familia no había flamenco: no era una casa cantaora ni venía de una dinastía. Eso, en el flamenco de su tiempo, no es un detalle biográfico — es lo que hacía que todo lo que consiguiera tuviera que ganárselo dos veces.

Cantaba desde los ocho años en fiestas y teatros del pueblo, y de aficionado en el bar Central. Ahí lo encontró Moreno Galván.

El Zambra, y una idea de seriedad

En 1963 entró en el tablao Zambra de Madrid, donde se quedó hasta 1968 junto a Pericón de Cádiz, Perico el del Lunar, Rafael Romero, Juan Varea y Rosa Durán. No era un tablao cualquiera: era donde estaba lo más serio del cante en aquel Madrid, y él lo contaba así.

Cuando yo era un chaval de diecinueve años, me recorrí todos los tablaos de Madrid. Hubo uno del que me encapriché especialmente: el Zambra. Me llevó a conocer una pauta de seriedad que ya nunca abandoné.

Ese mismo 1963 grabó su primer disco, con letras de Moreno Galván, y se llevó el Premio Nacional del Disco de la Cátedra de Flamencología de Jerez. Dos años después, en 1965, el Premio de Honor Tomás el Nitri en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. Tenía veintidós años y ya era una figura de festival.

Las letras que escribía otro

Aquí está lo que hace a Menese distinto de casi todos. La mayoría de sus letras las escribió Moreno Galván, y no eran letras de amor: eran textos con mensaje social directo, incómodos para las autoridades de la época, cantados por soleá y por seguiriya, o sea por los palos más graves y más antiguos del repertorio.

El truco —si es que lo hay— está en esa combinación. Menese no rompió nada por fuera: cantaba ortodoxo, se declaraba mairenista y respetaba la forma hasta el detalle. Lo que cambió fue lo que la forma decía. Un cante viejo diciendo cosas nuevas pasa por sitios por donde no pasa una protesta con megáfono.

Grafismo en rojo y negro con trazos de pincel y rostros, del documental Menese
Grafismo del documental «Menese», que ALL FLAMENCO tiene íntegro en su catálogo.

Un payo mairenista, que era casi una contradicción

Conviene detenerse aquí, porque es lo que hace su figura incómoda y por tanto interesante. Menese se declaraba mairenista, es decir, seguidor de la doctrina que Antonio Mairena había fijado en Mundo y formas del cante flamenco: que existe un cante gitano-andaluz troncal, con unas formas fijas y una manera correcta de hacerlo, conservado de casa en casa lejos de los escenarios.

El problema es que Menese no era gitano ni venía de ninguna de esas casas. Era el hijo payo de un zapatero de un pueblo de la campiña sevillana. Según la letra de la teoría que abrazaba, él era exactamente el tipo de cantaor que no debería haber podido cantar así. Y cantaba así — hasta el punto de que la frase que más se ha repetido sobre él es que era «un payo que cantaba como un gitano».

Esa tensión explica dos cosas. La primera, su ortodoxia feroz: quien no hereda un sitio tiene que ganárselo, y se lo gana siendo más estricto que nadie. La segunda, por qué su compromiso político le costó tanto dentro del gremio. En un mundo donde la autoridad se apoyaba en el linaje, meterle letra política a una soleá era doblemente atrevido: no solo tocaba lo que no se toca, es que lo tocaba alguien que, para muchos, estaba allí prestado.

Cantar a Franco a la cara, y en soleá

Las letras de Moreno Galván no eran alusivas ni cifradas. Hablaban de jornaleros, de cárcel, de hambre y de libertad, en un país donde la censura leía los discos antes de que salieran. La coartada era el envoltorio: un cante antiguo, un palo grave, una copla que sonaba a tradición. Por ahí pasaron cosas que un panfleto no habría pasado.

Le salió caro igualmente. Le llovieron críticas de sus propios compañeros y de buena parte del mundo del flamenco por haberse significado, y su respuesta en 1978 —ya muerto Franco, cuando muchos habían dejado de arriesgar— fue un disco todavía más explícito.

Conviene entender qué significaba eso en la práctica. Un cantaor de festival vive de que lo programen, y que lo programen depende de organizadores, ayuntamientos y jurados. Significarse en aquella España no cerraba una puerta de golpe: sencillamente había menos llamadas, y ninguna manera de demostrar por qué.

La Reunión de Cante Jondo

En 1967, Menese y Moreno Galván fundaron con un grupo de aficionados la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla. No era un festival más de los que llenaban el verano andaluz: nació con la idea explícita de que el cante se escuchara en silencio y sin adornos, con el público sentado y atento, que es lo contrario de una caseta de feria. Se sigue celebrando cada verano, y es probablemente lo más duradero que dejó, porque no depende de que él estuviera.

Ese mismo año se comprometió con Encarnación Gil, con quien tuvo cinco hijos. Y por entonces su voz empezaba a salir de España: un cortometraje alemán la llevó a Alemania y de ahí salió una gira por todo el país.

París, el Real y Nueva York

En los setenta salió fuera y salió alto. Fue el primer cantaor flamenco que actuó en el Olympia de París, en 1973 y 1974. En 1974, el Teatro Marquina de Madrid con Manolo Brenes a la guitarra y Paco Valdepeñas al compás; y el Palau de la Música de Barcelona.

En 1975 cantó en el Teatro Real con la Orquesta de RTVE, bajo la batuta de Odón Alonso, en un interludio de La vida breve de Falla. En 1985, en Nueva York, en el Concierto del Día de las Naciones Unidas con la Orquesta y Coro Nacionales de España y Enrique de Melchor a la guitarra. Y en 1991, en el Instituto Cervantes de París, un homenaje a Falla junto a Carmen Linares.

«A José Menese no lo calla nadie»

Como recibía continuas críticas de mis compañeros y del mundo del flamenco por haberme comprometido con cantar por la libertad, quise demostrar que a José Menese no lo calla nadie, ni por dinero ni por nada.

Rafael Alberti lo describió en una frase que se le ha quedado pegada: «Su voz es solemne, tiene savia, porque tiene tronco y raíces jondas».

Los discos, y qué hay dentro

Grabó mucho y pronto: entre 1963 y 1971 publicó más de una docena de discos, y ahí está casi todo lo que importa. El primero, de 1963, ya trae la marca de la casa —letras de Moreno Galván, cante ortodoxo— y le da el Premio Nacional del Disco. En 1964 llegan las Saetas, que es otra de sus especialidades y no una rareza: la saeta es cante a pelo, sin guitarra y sin red, y a él le iba esa desnudez. En 1967, Cantes flamencos básicos, que es lo que su título dice: un mapa del repertorio hecho por alguien que se lo había estudiado. Y en 1970, Renuevos de cantes viejos, que resume su programa entero en tres palabras.

Después siguió publicando durante cuarenta años. En septiembre de 1997 presentó A mi madre Remedios en el Cuartel del Conde Duque de Madrid, dentro de los Veranos de la Villa, con Enrique de Melchor a la guitarra y con Chano Lobato y Juan Habichuela de invitados. Ese mismo año recibió dos de los reconocimientos que más se citan de él: el Galardón Flamenco Calle de Alcalá y el título de «Patriarca del Cante» en la Cumbre Flamenca de Murcia.

BIO

Nombre y nacimiento

José Menese Scott.
La Puebla de Cazalla (Sevilla), 3 de diciembre de 1942.
Cuarto de nueve hermanos. Sin familia flamenca: su padre era zapatero.

Quién lo descubrió

Francisco Moreno Galván (1925-1999), pintor de su mismo pueblo, lo oyó en el bar Central e intercedió ante Antonio Mairena. Escribió la mayoría de sus letras.
Antonio Mairena lo presentó en su debut, en el Cine Carretería de Osuna, en 1959.

Hitos

1963: primer disco y Premio Nacional del Disco. Entra en el tablao Zambra.
1965: Premio de Honor Tomás el Nitri, Córdoba.
1967: funda la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla.
1973 y 1974: primer cantaor flamenco en el Olympia de París.
1997: «Patriarca del Cante» en la Cumbre Flamenca de Murcia.

Muerte

La Puebla de Cazalla, 29 de julio de 2016, a los 73 años, en su casa, por una dolencia cardiovascular que arrastraba. (Muchas necrológicas dijeron 74, siguiendo al Ayuntamiento. Le faltaban cuatro meses.)

Lo que dejó

Murió en el mismo pueblo en el que nació, y la capilla ardiente se instaló en el museo de arte contemporáneo que lleva el nombre de la familia que lo descubrió. Hay un templete con su nombre en Madrid y su pueblo lo cuenta entre sus vecinos ilustres.

Su lugar es raro y por eso interesa: era un payo que cantaba ortodoxo en una época en que la ortodoxia era cosa de gitanos, y era un cantaor de derechas por repertorio y de izquierdas por letra, cosa que en el flamenco de los setenta no tenía sitio cómodo. No lo buscó. Como decía uno de sus cantes: «Firme me mantengo, firme hasta la muerte».

Dónde ver a José Menese en ALL FLAMENCO

En el catálogo está «Menese», el documental de hora y veinte que retrata al artista libre e indomable que fue, y en el que sus cantes los recuperan y reinterpretan voces jóvenes de mujeres. Y está él cantando: «José Menese por toná», de la serie Cavilaciones de la directora andaluza Pilar Távora. Todo lo suyo, en su ficha de artista.

Para situarlo, dos lecturas: su ficha en la web de flamenco de la Junta de Andalucía y la despedida que le dedicó la prensa especializada en 2016. Los datos de su biografía, en su entrada de la Wikipedia.