
Sobre una suerte de ajedrez, el rey y la reina juegan su peculiar partida. Toque contra voz, un duelo musical en el que ambos músicos deben leerse mutuamente para salir airosos. Ellos demuestran que el flamenco va más allá de una partitura, es un sentimiento.
| Lourdes Soto | Cante |
| Antonio Iglesias | Guitarra |