
Desde el balcón en el que nos enfocamos primero, nuestra vista se dirige al suelo guiada por las notas de la guitarra. Aquí, con trajes informales pero siempre flamencos (por el mantón y los lunares) la cantaora y el guitarrista tocan unas malagueñas. El duende se torna, entonces, el tercer personaje en esta historia.
| Lourdes Soto | Cante |
| Antonio Iglesias | Guitarra |