
Con entusiasmo empieza el guitarrista a tocar y las palmas a sonar. Luego se deja paso al quejío de la cantaora, que aporta un tono severo a la música desenfadada. Este contraste se traduce en un concierto embaucador sobre el amor y los sentimientos humanos.
| Carolina Castilla | Cante |
| Javi Mota | Guitarra |
| Javier Castilla | Palmas |
| Mawi Soto | Palmas |